Reinventando lo sagrado (desde las ciencias de la complejidad)

Reinventando lo sagrado (desde las ciencias de la complejidad)

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El escritor Michael Shermer revisa en un artículo en la prestigiosa revista Scientific American el concepto de los sacrado y de Dios a partir de las ideas que plantea el último libro del biólogo norteamericano Stuart Kauffman en donde reclama la existencia de un Dios completamente natural, que explicaría la incesante creatividad de los sistemas que componen el universo, en los niveles de mayor complejidad.

Según afirma, el reduccionismo, que permite conocer las partes que componen cualquier entidad, no alcanza a explicar la auto-organización de dichas entidades, señala. En tal sentido, Dios sería tan sólo el nombre para aquello que escapa a las leyes físicas, añade.

Michael Shermer, es un connotado historiador de la ciencia y escritor de artículos de divulgación científica. De origen norteamericano fue fundador de la Skeptic Society. El reciente artículo publicado por Scientific America y cuyo sujestivo título es Sacred Science: Using Faith to Explain Anomalies in Physics, Shermer se pregunta si puede el emergentismoromper el hechizo del reduccionismo y devolver la espiritualidad a la naturaleza.

El concepto de comportamiento emergente hace referencia a aquellas propiedades o procesos de un sistema no reducibles a las propiedades o procesos de sus partes constituyentes y que emergen como consecuencia de la propia interacción entre dichas partes. Este concepto, acerca del cual ya me he referido en contadas ocasiones, ha adquirido renovada fuerza a raíz del auge de las ciencias de la complejidad, que son aquellas disciplinas que hacen uso del enfoque de sistemas. Estudiar la complejidad supone el esfuerzo interdisciplinario que busca encontrar los principios y las propiedades comunes a los sistemas que se presentan en todos los niveles de la realidad, dando lugar a estudios teóricos y aplicados. En los últimos años, el Santa Fe Institute, de Nuevo México en los Estados Unidos ha encabezado los programas de investigación de las ciencias de la complejidad al haber fomentado el encuentro de investigadores provenientes de diversas disciplinas, entre las que se destacan la física, química, la biología, la economía, las ciencias de la computación, etc.

Según explica Shermer, a principios del siglo XVII, el matemático Galileo Galilei, que sería el primer científico tal como nosotros los conocemos y desarrollador de un sistema experimental-matemático de la ciencia, estableció el objetivo de descubrir regularidades en la naturaleza que pudieran dar lugar a leyes físicas. Esta cosmovisión en parte mecánica llevó a que, en adelante, los científicos buscaran la red de causalidades que explicaría cualquier fenómeno complejo del mundo, reduciéndolo a sus partes componentes más simples. Órganos, células, química, bioquímica, moléculas, átomos, … todos los objetos y modos de estudio tendieron basarse en el reduccionismo. De hecho, la palabra racional deriva del término ratio, que significa dividir. La premisa era, pues, divide y triunfarás.

La pregunta que se realiza Shermer ¿qué lugar queda para lo sagrado, para Dios?, si el cosmos se intuye totalmente explicable desde esta perspectiva. Para responder a esta difícil cuestión, Shermer alude al libro Reinventing the Sacred(Reinventando lo Sagrado), escrito por Stuart Kauffman, un investigador muy vinculado al Instituto de Santa Fe.

Kauffman es un biólogo teórico estadounidense, especializado en el estudio de los sistemas complejos y famoso por sus teorías sobre la auto-organización de la materia, que han complementado la explicación ordinaria del darwinismo y las teorías de la complejidad. Para arribar a sus conclusiones Kauffman empleó simulaciones computacionales de redes booleanas aleatorias con las que encontró interesantes patrones de organización. Estas redes se constituyen en una metáfora de numerosos sistemas con componentes en intereacción. Según Shermer, Kauffman le da la vuelta al reduccionismo con la teoría de la emergencia y de la auto-organización, fenómenos que, dice, no pueden ser explicados por las leyes de la física. Para Kauffman, la “incesante creatividad del universo natural, de la biosfera y de las culturas humanas” puede ser llamada Dios, que sería solamente “un nombre escogido” para nombrarla. Dios sería entonces el nombre que se le da a la emergencia del orden complejo. No esta mal.

En el universo emergente que Kauffman defiende, el reduccionismo no estaría equivocado sino que, simplemente, sería incompleto, porque, aunque ha ayudado a dar grandes pasos a la ciencia a lo largo de la historia, no puede explicar misterios aún no resueltos, como el origen de la vida, la biosfera, la conciencia, la evolución, la ética o la economía. En el caso de la biosfera, por ejemplo, Kauffamn señala que el marco científico newtoniano nos serviría para conocer sus variables, las leyes por las que éstas se interrelacionan o las condiciones iniciales de la biosfera. Sin embargo, todos estos datos no nos servirían para predecir sus futuros estados. Y este problema no es sólo consecuencia de una falta de potencia en las herramientas de registro y procesamiento de datos (en este caso, los ordenadores), señala Kauffman, sino que es un problema ontológico de causas diversas a niveles distintos. Algo completamente nuevo emerge cuando la complejidad se incrementa y ello, según él, que no puede reducirse de las leyes físicas. Ese “algo”, parece decir el científico, obliga a replantearse la idea de Dios.

Michael Shermer, por su parte, señala que diferencias ontológicas similares existen en la emergencia auto-organizada de la conciencia, la moral, y la economía. En un libro reciente publicado por este autor, “The Mind of The Market” (Times Books, 2008) se demuestra cómo la economía y el desarrollo son sistemas adaptativos complejos que aprenden y crecen a medida que evolucionan desde lo simple a lo complejo. En mi tesis doctoral trabajé con detalle este tema.

La complejidad emana de la interacción de múltiples elementos simples que reaccionan a las condiciones de un entorno que está conformado por esos mismos elementos. Surge así el llamado comportamiento emergente. Este proceso creativo de emergencia, que, puede ser observado en cualquier lugar, nos llega a resultar sorprendente y sobrecogedor, nos llena de gratitud y respeto. Por eso, sería, según Kauffman, una especie de Dios, un Dios completamente natural, sinónimo de la absoluta creatividad en movimiento, presente en el universo.

Según Shermer, Kauffman sería uno de los científicos actuales más espirituales. “Pero”, escribe Shermer, “soy escéptico con que su versión del Dios 2.0 (una deidad digna de culto) desplace algún día al Dios 1.0, a Yahveh, cuyo programa de la Edad de Bronce ha estado funcionando durante 6.000 años en el software de nuestros cerebros y de nuestra cultura”.

La complejidad, la auto-organización, los sistemas adaptativos, los sistemas dinámicos, el caos y el orden, la retroalimentación, las resonancias, las bifurcaciones, las iteraciones, los ciclos, los patrones, los flujos, la turbulencia, la emergencia de órden superiores a partir de elementos simples, son el repertorio de un temas que no nos deja de fascinar, justo en una época en la que todos nosotros, conectados a través de la red, nos hemos transformado en nodos de redes multiconectadas, lo que nos hace a todos protagonistas de la emergencia de una inteligencia colectiva directamente identificada con la noosfera de la que alguna vez Theilhard de Chardin nos habló. ¿Estará también en esto lo sagrado? Yo creo que sí.


Obtenido de:http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2008/07/11/complejidad-sagrada/


¿El ser humano es un animal racional o emocional?

Extraido del Discurso:
UNA MIRADA A LA EDUCACION ACTUAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA BIOLOGIA DEL CONOCIMIENTO (Humberto Maturana)



Las emociones son un fenómeno propio del reino animal. Todos los animales las tenemos. Si ustedes en la noche, en su casa, al encender la luz y ver en el medio de la pieza una cucaracha que camina lentamente, gritan: “¡Cucaracha!”, la cucaracha empieza a correr de un lado para otro. Si ustedes se detienen a observar lo que pasa, podrán darse cuenta de que las cosas que la cucaracha puede hacer en un caso y otro son completamente distintas. La cucaracha que va caminando pausadamente en medio de la pieza puede detenerse a comer, pero la cucaracha que corre de un lugar a otro no puede hacerlo. Lo mismo nos pasa a nosotros, pero nos pasa no solamente con las acciones, sino también con la razón.

Nosotros hablamos como si lo racional tuviese un fundamento trascendental que le da validez universal independiente de lo que nosotros hacemos como seres vivos. Eso no es así. Todo sistema racional se funda en premisas fundamentales aceptadas a priori, aceptadas porque sí, aceptadas porque a uno le gustan, aceptadas porque uno las acepta simplemente desde sus preferencias. Y eso es así en cualquier dominio, ya sea el de las matemáticas, el de la física, el de la química, el de la economía, el de la filosofía, o el de la literatura. Todo sistema racional se funda en premisas o nociones fundamentales que uno acepta como puntos de partida porque quiere hacerlo y con las cuales opera en su construcción.

Las distintas ideologías políticas también se fundan en premisas que uno acepta como válidas y trata como evidentes de partida porque quiere hacerlo. Y si uno esgrime razones para justificar la adopción de esas premisas, el sistema racional que justifica esas razones se funda en premisas aceptadas porque sí, porque uno consciente o inconscientemente así lo quiere.

Observen ustedes que existen dos tipos de discusiones entre las personas. Hay discusiones,desacuerdos, que se resuelven sin que uno vaya más allá de ponerse colorado. Si yo digo que dos por dos es igual a cinco y ustedes me dicen: "¡no hombre, no es así! Mira, la multiplicación se hace de esta manera", mostrándome cómo se constituye la multiplicación, yo a lo más digo, "¡ah! de veras, tienes toda la razón, disculpa". Si esto ocurre, lo peor que me puede pasar es que me ponga colorado y tenga un poco de vergüenza. También puede ser que no me importe nada, porque el desacuerdo no tiene nada más que un fundamento lógico ya que sólo hubo un error al aplicar ciertas premisas o ciertas reglas operacionales que yo y el otro aceptábamos. Nuestro desacuerdo era trivial; pertenecía a la lógica.

Nunca nos enojamos cuando el desacuerdo es sólo lógico, es decir, cuando el desacuerdo surge de un error al aplicar las coherencias operacionales derivadas de premisas fundamentales aceptadas por todas las personas en desacuerdo. Pero hay otras discusiones en las cuales nos enojamos (es el caso de todas las discusiones ideológicas); esto ocurre cuando la diferencia está en las premisas fundamentales que cada uno tiene. Esos desacuerdos siempre traen consigo un remezón emocional, porque los participantes en el desacuerdo viven su desacuerdo como amenazas existenciales recíprocas.

Desacuerdos en las premisas fundamentales son situaciones que amenazan la vida ya que el otro le niega a uno los fundamentos de su pensar y la coherencia racional de su existencia.

Por eso existen disputas que jamás se van a resolver en el plano en que se plantean. Por ejemplo, la guerra en Irlanda del Norte no tiene solución a menos que un acto declarativo saque a ambos bandos del espacio religioso donde, dentro de los fundamentos de una creencia, niegan los fundamentos de la otra, y los lleve a un dominio de mutuo respeto. No basta con que se reúnan a conversar los bandos oponentes desde la tolerancia al error del otro. Si lo hacen así, terminarán peleándose, porque ambos bandos están defendiendo sistemas que, aunque coherentes en sí, tienen premisas fundamentales diferentes que se excluyen mutuamente, y que sus cultores aceptan o rechazan no desde la razón sino que desde la emoción: las premisas fundamentales de una ideología o de una religión se aceptan a priori y, por lo tanto, no tienen fundamento racional. Más aún, si uno llega a proponer un argumento racional para escoger estas u otras premisas, reclamando para su sistema ideológico un fundamento racional, uno lo hace ciego a lo dicho más arriba, esto es, lo hace ciego al hecho de que las premisas fundamentales últimas que fundamentan la racionalidad del argumento convincente las aceptamos a priori. Por esto, no podernos pretender una justificación trascendente para nuestro actuar al decir: "esto es racional". Todo argumento sin error lógico es obviamente racional para aquel que acepta las premisas fundamentales en que éste se funda.

Lo humano se constituye en el entrelazamiento de lo emocional con lo racional. Lo racional se constituye en las coherencias operacionales de los sistemas argumentativos que construimos.



Extraido del Discurso:
UNA MIRADA A LA EDUCACION ACTUAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA BIOLOGIA DEL CONOCIMIENTO (Humberto Maturana)


Profesor: Roberto Pineda Chavarria

Desarrollo cognitivo y cultural en la transición paleolítica II

Escrito por:

La simple posesión de unas capacidades cognitivas no faculta automáticamente a tener la conducta compleja que podría esperarse de las posibilidades conductuales que ofrecen tales capacidades. La Arqueología es el principal valedor de tal afirmación: Ni neandertales ni HAM del Próximo Oriente tuvieron la complejidad conductual (sobre todo de carácter simbólico) que las mismas poblaciones obtuvieron en el inicio del Paleolítico Superior. Aunque se ha pensado en la posibilidad de cambios evolutivos, difícilmente pueden sostenerse y menos demostrarse. Lo único que cambio (a veces paulatinamente: continuum cultural; y otras veces más rápido: emergencias cognitivas) fue el medio ambiente cognitivo, cultural, socioeconómico y simbólico en el que vivían e interaccionaban dichas poblaciones. Si seguimos tales cambios veremos como se irían desarrollando de forma paralela los avances cognitivos y culturales.

En la forma de producción de tales cambios es donde se relacionan las capacidades cognitivas con las condiciones necesarias para la creación, desarrollo y transmisión de los avances tecnológicos, sociales y simbólicos. En definitiva, sería ver qué cambia,qué condiciones precisa para su cambio, qué relación tiene con las cuatro capacidades cognitivas citadas en el anterior post y cómo se realiza.

1 - Qué cambia: Conductas tecnológicas, sociales, logísticas y simbólicas.

2 - Condiciones necesarias: Aumento demográfico (densidad de yacimientos, duración y tamaño). Desarrollo socioeconómico (aumento de redes sociales, complejidad y variabilidad tecnológicas, conductas estructuradas de carácter comercial y logístico). Existencia de un lenguaje.

3 - Qué relación tiene con las cuatro capacidades cognitivas. Todo cambio arqueológico, matizado por sus propias peculiaridades, significa el desarrollo cognitivo que lo posibilita. Desarrollo cognitivo y avances culturales son las dos caras de una misma moneda. Una somera relación sería:
Funciones ejecutivas (planificación y ejecución de conductas tecnológicas, sociales y simbólicas). Emotividad (relaciones sociales: sociabilidad, aislamiento, expansión).Creatividad (variación tecnológica, social y simbólica). Capacidades emergentes(reflexividad y flexibilidad para el cambio y desarrollo tecnológico, social y simbólico.

4 - Cómo se realiza en el tiempo y en el espacio:
* Desarrollo temporal. Rapidez temporal y geográfica de la expansión cultural y del desarrollo cognitivo, como signos de flexibilidad y reflexividad cognitiva y conductual. El periodo transicional se caracteriza por una notable heterogeneidad temporal.
* Amplitud y relación geográfica. Proximidad o lejanía de las poblaciones con culturas netamente diferentes (cognitivas y simbólicas), como índice de relaciones y sociabilidad conductual. En este periodo es ya clásico el mosaico cultural y cognitivo.

De todo lo anterior, sólo dos apartados (condiciones necesarias y realización en el tiempo y el espacio) son los que más vamos a utilizar, pues dependen exclusivamente de los datos del registro arqueológico, y no es necesario una particular interpretación por parte del investigador. Naturalmente, hay que hacer varias puntualizaciones:

- Sólo podemos utilizar aquellos datos que se encuentren en el registro arqueológico. Lo que no se ha encontrado es como si no existiera. Si en el futuro encontrasen nuevos datos, ya se adaptarían los estudios a las nuevas condiciones que puedan plantearse.
- Se intuye la posibilidad de un comienzo anterior a las primeras muestras que podamos encontrar en los yacimientos respecto a cierta particularidad conductual (p.e. adornos respecto a la noción de individualidad personal y/o social), pero metodológicamente es mejor aceptar lo concreto que especular con posibilidades no contrastadas. Así, el inicio de una conducta determinada se concreta cuando aparezcan conductas u objetos que indique con cierta claridad su producción.
- La destrucción de los objetos de naturaleza orgánica es muy frecuente en el registro arqueológico. Este fenómeno afectaría tanto a neandertales como a HAM, por lo que el azar en su producción debe ser homogéneo entre las dos poblaciones (ambas vivían en el mismo ambiente y en el mismo periodo: Europa de la transición).
- En situaciones de un registro arqueológico muy pobre es muy difícil realizar cualquier estudio poblacional. En este sentido, no parece ser el caso de la Europa de la transición, donde los yacimientos son relativamente abundantes, han sido excavados cierta metodología (dependiendo fecha de estudio), y se han realizado numerosos estudios al respecto. Esto nos permite, por lo menos intentar, realizar estudios de naturaleza más amplia que los del simple yacimiento o región, al menos en sus aspectos más genéricos y visibles.
El siguiente cuadro nos resalta los aspectos arqueológicos que debemos valorar en el desarrollo cultural y cognitivo de las poblaciones humanas de la transición paleolítica.


Escrito por:

Desarrollo cognitivo y cultural en la transición paleolítica I

Por:

Ángel Rivera Arrizabalaga

Obtenido de:


Desarrollo cognitivo y cultural en la transición paleolítica II

La simple posesión de unas capacidades cognitivas no faculta automáticamente a tener la conducta compleja que podría esperarse de las posibilidades conductuales que ofrecen tales capacidades. La Arqueología es el principal valedor de tal afirmación: Ni neandertales ni HAM del Próximo Oriente tuvieron la complejidad conductual (sobre todo de carácter simbólico) que las mismas poblaciones obtuvieron en el inicio del Paleolítico Superior. Aunque se ha pensado en la posibilidad de cambios evolutivos, difícilmente pueden sostenerse y menos demostrarse. Lo único que cambio (a veces paulatinamente: continuum cultural; y otras veces más rápido: emergencias cognitivas) fue el medio ambiente cognitivo, cultural, socioeconómico y simbólico en el que vivían e interaccionaban dichas poblaciones. Si seguimos tales cambios veremos como se irían desarrollando de forma paralela los avances cognitivos y culturales.

En la forma de producción de tales cambios es donde se relacionan las capacidades cognitivas con las condiciones necesarias para la creación, desarrollo y transmisión de los avances tecnológicos, sociales y simbólicos. En definitiva, sería ver qué cambia,qué condiciones precisa para su cambio, qué relación tiene con las cuatro capacidades cognitivas citadas en el anterior post y cómo se realiza.

1 - Qué cambia: Conductas tecnológicas, sociales, logísticas y simbólicas.

2 - Condiciones necesarias: Aumento demográfico (densidad de yacimientos, duración y tamaño). Desarrollo socioeconómico (aumento de redes sociales, complejidad y variabilidad tecnológicas, conductas estructuradas de carácter comercial y logístico). Existencia de un lenguaje.

3 - Qué relación tiene con las cuatro capacidades cognitivas. Todo cambio arqueológico, matizado por sus propias peculiaridades, significa el desarrollo cognitivo que lo posibilita. Desarrollo cognitivo y avances culturales son las dos caras de una misma moneda. Una somera relación sería:
Funciones ejecutivas (planificación y ejecución de conductas tecnológicas, sociales y simbólicas). Emotividad (relaciones sociales: sociabilidad, aislamiento, expansión).Creatividad (variación tecnológica, social y simbólica). Capacidades emergentes(reflexividad y flexibilidad para el cambio y desarrollo tecnológico, social y simbólico.

4 - Cómo se realiza en el tiempo y en el espacio:
* Desarrollo temporal. Rapidez temporal y geográfica de la expansión cultural y del desarrollo cognitivo, como signos de flexibilidad y reflexividad cognitiva y conductual. El periodo transicional se caracteriza por una notable heterogeneidad temporal.
* Amplitud y relación geográfica. Proximidad o lejanía de las poblaciones con culturas netamente diferentes (cognitivas y simbólicas), como índice de relaciones y sociabilidad conductual. En este periodo es ya clásico el mosaico cultural y cognitivo.

De todo lo anterior, sólo dos apartados (condiciones necesarias y realización en el tiempo y el espacio) son los que más vamos a utilizar, pues dependen exclusivamente de los datos del registro arqueológico, y no es necesario una particular interpretación por parte del investigador. Naturalmente, hay que hacer varias puntualizaciones:

- Sólo podemos utilizar aquellos datos que se encuentren en el registro arqueológico. Lo que no se ha encontrado es como si no existiera. Si en el futuro encontrasen nuevos datos, ya se adaptarían los estudios a las nuevas condiciones que puedan plantearse.
- Se intuye la posibilidad de un comienzo anterior a las primeras muestras que podamos encontrar en los yacimientos respecto a cierta particularidad conductual (p.e. adornos respecto a la noción de individualidad personal y/o social), pero metodológicamente es mejor aceptar lo concreto que especular con posibilidades no contrastadas. Así, el inicio de una conducta determinada se concreta cuando aparezcan conductas u objetos que indique con cierta claridad su producción.
- La destrucción de los objetos de naturaleza orgánica es muy frecuente en el registro arqueológico. Este fenómeno afectaría tanto a neandertales como a HAM, por lo que el azar en su producción debe ser homogéneo entre las dos poblaciones (ambas vivían en el mismo ambiente y en el mismo periodo: Europa de la transición).
- En situaciones de un registro arqueológico muy pobre es muy difícil realizar cualquier estudio poblacional. En este sentido, no parece ser el caso de la Europa de la transición, donde los yacimientos son relativamente abundantes, han sido excavados cierta metodología (dependiendo fecha de estudio), y se han realizado numerosos estudios al respecto. Esto nos permite, por lo menos intentar, realizar estudios de naturaleza más amplia que los del simple yacimiento o región, al menos en sus aspectos más genéricos y visibles.
El siguiente cuadro nos resalta los aspectos arqueológicos que debemos valorar en el desarrollo cultural y cognitivo de las poblaciones humanas de la transición paleolítica.



Escrito Por:

EVOLUCIÓN DEL ABORDAJE ANTROPOLÓGICO DE LA RELIGIÓN

En mi opinión el estudio de la religión no debe servir para negar creencias ni para justificar posturas, sino como una forma de entendernos a nosotros mismos y de desarrollarnos tomando conciencia, dejo este articulo porque me parece una investigación objetiva sobre los conocimientos actuales sobre antropología de la religión.

Obtenido de:

http://humanismonaturalistacientifico.blogspot.com/2009/02/antropologia-y-religion-1_23.html


EVOLUCIÓN DEL ABORDAJE ANTROPOLÓGICO DE LA RELIGIÓN

Por: Antonio Chávez



La antropología es una disciplina con una larga y rica tradición en el estudio de la religión. De modo abstracto parte de esta bibliografía clásica se ha publicado en “Las teorías de la religión primitiva” 1 y 2 (Neila 2001), basado a su vez en la obra homónima de 1965 del antropólogo Evans-Pritchard, en la que recopila un siglo de hipótesis explicativas del origen de la religión desde una perspectiva crítica.

Sin embargo la antropología ha producido hipótesis tan dispares como poco rigurosas científicamente (es decir, muchas de ellas no basadas en datos empíricos sino en reflexiones filosóficas.) Por ejemplo, importantes autores como Tylor (Cultura primitiva, 1871) o Frazer (La rama dorada, 1890), a pesar de oponerse (el primero propuso el animismo, y el segundo la magia como origen de la religión), ambos coincidían en que el hombre primitivo tenía un pensamiento errado sobre el entorno (queprogresivamente se abandonaría en favor del pensamiento racional-científico), y así construyó creencias y rituales religiosos. Recientemente, el filósofo español Puente Ojea ha retomado la hipótesis de Tylor para intentar establecer el animismo como origen de la religión (Puente & Careaga 2005).

Superando el sesgo etnocéntrico y lógico-racionalista que puede identificarse en la mayoría de tales obras antropológicas del siglo XIX e inicios del XX (con la importante excepción de Malinowski, que usó datos precisos obtenidos de su trabajo de campo para refutar el Complejo de Edipo de Freud), posteriores hipótesis antropológicas han sido más cautelosas y más rigurosas metodológicamente, alejándose de la explicación sobre el origen de la religión, que al menos estaba evidenciada como muy especulativa. Evans-Pritchard, basado en su propio trabajo de campo realizado en Sudán en los años 40s, sostenía que una creencia sobrenatural no es prelógica si se considera el contexto sociocultural en que se da. Más amplio trabajo de campo aún realizó Geertz (1960, 1968), quien sostuvo que la religión es un sistema cultural, un conjunto de diversos aspectos culturales que se interrelacionan en virtud de un sistema de símbolos.

Bien sea por concentrarse en sus orígenes (muchas veces sesgada y reduccionistamente), o bien por ser ante todo descriptiva, la antropología de la religión ha generado una compleja diversidad de definiciones de la religión. Sin embargo, la enorme cantidad de datos etnológicos acumulados han hecho relucir patrones comunes a través de las diferentes religiones, siendo los más prominentes la creencia sobrenatural y el ritual.

En 1974 Atran organizó un debate en Francia sobre la naturaleza de los aspectos universales en el pensamiento de humano y la sociedad, con la participación del lingüista Noam Chomsky, el psicólogo Jean Piaget, los antropólogos Claude Lévi-Strauss y Gregory Bateson, y los biólogos François Jacob y Jacques Monod. Este diálogo entre figuras prominentes de diversos campos científicos se considera como punto clave del desarrollo de la ciencia cognitiva. Fundados en este marco multidisciplinario, antropólogos cognitivos como Sperber y Atran, sin abandonar el trabajo de campo, generan en los 80s una nueva visión de la religión: sería un subproducto evolutivo de la convergencia funcional de un sistema de capacidades mentales, aunque la religión per se, como un todo inseparable, no es resultado directo de la selección natural.

Para Guhtrie (1993: Faces in the clouds: a new theory of religion) la religión puede entenderse como un sistemático antropomorfismo. Este rasgo puede rastrearse interculturalmente y muy atrás en la historia manifestándose en el arte y la religión. Boyer, en la misma línea de Sperber y Atran, interpreta el antropomorfismo de Guthrie como producto de la sobreactividad de mecanismos como la detección de agencia.

Un número de datos provenientes de la ciencia cognitiva y la neurociencia apoyan esta idea (Boyer 2003,Boyer & Barrett 2006). Así pues, según Gazzola, Rizzolatti y otros, el encontrar que el sistema de neuronas espejo se active ante la performance de un robot indica atribución antropomórfica (Gazzola et al. 2007). Csibra ha mostrado que a los 6.5 meses de nacidos los infantes atribuyen metas a robots, es decir, atribuyen intencionalidad a agentes inanimados (Csibra 2007), e incluso se atribuye causalidad y animación al movimiento de formas geométricas (Scholl & Tremoulet 2000, Schlottmann et al. 2002). La propia atribución de animación parece remontarse a la específica sensibilidad al movimiento de tipo biológico, evidenciada en bebes a los 4 días de nacidos (ver aquí). Por último, los correlatos que se atribuyen a las neuronas espejo se vinculan a aquellos para la detección de meta y de causalidad (ver aquí).



Visión esquemática del sistema de neuronas espejo frontoparietal (MNS) (rojo) y su principal entrada visual (amarillo) en el cerebro humano (más información aquí).


Por otro lado, Atran y Boyer han aportado evidencia de que las creencias religiosas, que son de tipo contraintuitivas (p.ej. entes inmateriales que hablan y atraviesan paredes), son exitosamente memorables debido a que precisamente violan las expectativas naturales que manifestamos por defecto ante el comportamiento de objetos o personas. La rápida transmisión cultural está por tanto garantizada, y esta evidencia han sido confirmada (Barrett & Nyhof 2001).

Todo este conocimiento en pleno desarrollo que atañe directamente a la antropología de la religión, la ciencia cognitiva y la neurociencia, entre otras disciplinas, ha significado el establecimiento formal de laCiencia Cognitiva de la Religión, por ejemplo a través de la fundación en 2006 de la Asociación Internacional para la Ciencia Cognitiva de la Religión y en 2007 el inicio del proyecto EXREL (EXplainning RELigion) en el Centre for Anthropology and Mind de la Universidad de Oxford.

Dada la juventud de este campo, líneas de pensamiento diferente dentro de la antropología no han perdido fuerza. Es más, algunos modernos autores también aportan evidencia multidisciplinaria ha ser considerada, como la hipótesis adaptacionista de los antropólogos Alcorta, Sosis y Ruffle que se concentra en el ritual y su dimensión socio-emocional, aportando interesantes datos de que la integración de emociones y símbolos promueve la cooperación social, en virtud de estados neurofisiológico-emotivos asociados como la expectativa de recompensa dopaminérgica (Alcorta & Sosis 2005). Así pues, la promoción de cooperación es considerada por estos autores como adaptativo, y la idea es plausible, pero más allá del aspecto neural de la cohesión mediante el ritual, no hay ningún dato genético relacionado. El hecho de que la conducta repetitiva o ritual se remonte a prácticamente todos los animales (obviamente incluido el hombre) es evidencia de un origen adaptativo de la misma (y en el hombre se le identifica tanto en conductas normales como patológicas: Boyer & Liénard 2008), pero no es evidencia de que el ritual-religioso del ser humano, en sí mismo, también lo sea, ya que nuevamente, la religión no parece reductible a uno de sus aspectos (la conducta ritual) ni al poder de cohesión socio-emocional del mismo. Y aunque tampoco hay evidencia genética para los antropólogos que sostienen por ejemplo, que lo adaptativo se limita al surgimiento de la detección de agencia durante nuestra evolución, y que por tanto la religión es un subproducto no adaptativo de esto, aquí el muy temprano surgimiento en bebes humanos, el daño específico y la evidencia en otros primates de tales mecanismos es fuerte indicador de ello.

También es plausible que ambas hipótesis (subproducto y adaptacionista) puedan complementarse, ya que, de acuerdo a estos y otros datos que pueden vincularse (como un genotipo asociado al pensamiento mágico:Raz et al. 2003, o el grado de religiosidad estudiado en gemelos: Bouchard et al. 1999), es posible, y probable, que algunos mecanismos subyacentes a la religión sean adaptaciones biológicas. Estos datos deben ser confirmados y aún se deben investigar tales posibles relaciones en otros aspectos religiosos. Sin embargo, la evidencia acumulada indica que éstos se estructuran mediante diversos mecanismos neurales y cognitivos muchos de ellos independientes (Boyer 2003, Boyer & Barrett 2006): correlatos neurpsicológicos diferentes para la meditación, el éxtasis místico, la conducta ritual, el don de lenguas, el pensamiento mágico, la moral, los mecanismos generales de formación de creencia, etc. Todo esto que llamamos 'religión' es en realidad "el output de ciertos mecanismos cognitivos" (cf. Pyysiäinen 2006 p. 9) y parece imposible que toda esa complejidad de pensamientos y conductas relacionadas, que a su vez depende más o menos de la interacción con el entorno y del aprendizaje según cada aspecto, pueda estar codificada genéticamente.


Elaborado por: Antonio Chávez

http://humanismonaturalistacientifico.blogspot.com/2009/02/antropologia-y-religion-1_23.html



Posteado y Comentado por:

Profesor: Roberto Pineda Chavarria

El error de Adam Smith Competencia vs cooperacion

Un ejemplo mas de cooperacion, ya sea la competencia por la supervivencia o la competencia por recursos escasos, la competencia es solo una de las interrelaciones que pueden darse entre los componentes de un sistema, una vez mas la ciencia y el sentido comun demuestran que en muchas ocasiones cooperar es mejor que competir.







Profesor: Roberto Pineda Chavarria

Liderazgo Organizacional ¿Teórico?


Shaun Ellis convivio con lobos y se convirtio en el lider de la manada, aunque el lenguaje humano nos hace una especie unica, entender las interelaciones y los respectivos roles dentro de una manada nos hace refleccionar sobre el verdadero significado de la palabra liderazgo.






Profesor: Roberto Pineda Chavarria

Cooperación en Primates no Humanos.

Cuando hablamos de liderazgo destacamos los derechos y muy poco las obligaciones. La observación de chimpancés en libertad puede arrojarnos algo de luz sobre su verdadera naturaleza y función. Los líderes de esta especie suelen conducir al grupo a las mejores fuentes de recursos disponibles. También organizan cazas cooperativas que luego redistribuyen entre todos los miembros. En éstas, aunque se guardan la mejor parte para ellos, siempre comparten con el resto para asegurar su colaboración futura. Esto es debido a que la reputación de un individuo en los animales sociales es un factor clave de su supervivencia. El prestigio invita a otros a colaborar y a ser respetado en el futuro, siendo más probable el acceso a recursos valiosos, como hembras o comida, lo que aumenta la eficacia biológica del organismo.








Profesor: Roberto Pineda Chavarria

Evolución de Organizaciones

Cuando se habla de evolución muchos piensan en competencia pero pocos piensan en cooperación, la evolución es un cambio emergente en donde se maximizan las interrelaciones entre los componentes emergiendo nuevas propiedades.

La Selección Natural es una de las mas poderosas fuerzas evolutivas pero no la única, si queremos conseguir el desarrollo de nuestras organizaciones jamas debemos olvidar las lecciones que nos da la naturaleza y la lección es : La Historia de la Cooperación






Profesor: Roberto Pineda Chavarria